psicologo aceptar homosexualidad

Ayuda para aceptar que soy gay

 

A medida que nos desarrollamos como personas y sobre todo en la adolescencia, se va despertando el deseo por los hombres, las mujeres o ambos. Podemos darnos cuenta que nuestra orientación sexual no coincide con la mayoría y caer en la trampa del “no acepto que soy gay”. Hoy como psicólogo online voy a contarte cuáles son las claves para entender qué te está pasando.

 

¿Por qué no acepto que soy gay?

 

Cuando nos damos cuenta de que somos gays, nuestras expectativas sobre el tipo de pareja que queremos tener o de familia que queremos formar se truncan. La cosa se agrava si tenemos prejuicios hacia el colectivo LGTB, sobre todo si se ha tenido una educación muy conservadora. En cualquier caso, no aceptar que eres gay puede convertirse en una verdadera lucha interna.

Para explicar mejor la idea que quiero transmitir haré uso de una metáfora de la psicología de la tercera generación, que sirve para caracterizar dicha lucha interna:

Imagina por un momento que un día te despiertas en otra dimensión, cuando te incorporas ves un enorme dragón de 3 metros muy poderoso que duerme plácidamente haciendo una rosca, al ponerte en pie descubres para tu asombro, que tienes una cadena de titanio que te mantiene atado al dragón. Por si fuese poco, hay un foso enorme de más de ocho metros entre el monstruo y tú.

Te parece tan terrorífica la situación que comienzas a tirar de la cadena para ver si así puedes librarte del dragón, entonces tiras y tiras. Con eso solo consigues que el dragón se levante, se enfade y comience a tirar en su dirección. Por más que luchas, el dragón es mucho más poderoso que tú y no puedes hacer nada por liberarte. Está a punto de arrollarte hasta el abismo y te quedarás suspendido de la cadena. Pero tú quieres regresar a tu mundo, que se supone que está situado en la dirección que está a tus espaldas. Lo peor de todo es que a medida que luchas o intentas escapar el dragón está cada vez más furioso. No puedes escapar. ¿Seguirás luchando? ¿Te resignarás? ¿O aceptarás al dragón?

 

No me gusta ser gay

 

Desde los 80 hasta nuestros días ha habido un gran cambio generacional, pero los que somos de aquella década o de antes, recordamos que desde pequeños nos inculcaban que debíamos formar pareja con una persona del sexo opuesto, para casarnos y tener hijo. Tal y como hicieron nuestros padres. Puede que te hayan enseñado que hecho de tener una relación con una persona de tu mismo sexo es algo malo, vicioso, sucio, poco varonil o poco femenino.

Puede que esa homo-negatividad esté muy integrada en ti, has crecido con unos valores hetero-normativos, heterosexistas y homofóbicos. Donde ser “marica” era “lo peor que te podía pasar”. Pero ahora resulta que las personas de tu mismo sexo despiertan en ti algo muy especial; pasión, capricho, deseo. Algo que jamás has sentido por el sexo opuesto. Es entonces cuando comienza la lucha interna entre lo que dictan los sentimientos y los pensamientos de que esos sentimientos son inaceptables.

Descubrir que eres gay o salir del armario, en muchos casos, lejos de ser recibido como algo deseable, se vive como una pesadilla de la que no puedes desembarazarte. Como este sentimiento está en tu interior, no puedes librarte de él, como si una gruesa cadena te uniese al él.

 

El proceso de aceptación de la homosexualidad

 

Puede que hayas estado luchando sin éxito contra tu condición. Puedes negar tu homosexualidad o rendirte a ella con resignación, lo cual te puede bajar el estado de ánimo. Puede que intentes huir de ella haciendo uso de sustancias tóxicas para no pensar o sentir, pero no se puede escapar de lo que está en nuestro interior. O puede que contraataques tus sentimientos haciendo todo lo contrario a ellos, puede que tengas sexo compulsivo con el sexo opuesto, pero eso no te convertirá en heterosexual. ¿Qué tal si lo afrontamos de otra manera?

Lo más saludable es dejar de intentar huir, resignarte o contraatacar, tus sentimientos son parte de ti, no son tus enemigos, al contrario son unos poderosos aliados que pretenden ayudarte en la adaptación a la vida, pero el problema es que tú no lo ves así, lo ves como una pesada tara “que ta' tocao'”.

Pregúntate: ¿Por qué está mal ser gay? ¿Le hago daño a alguien? ¿Es un delito? ¿El amor o el sexo son malos? ¿A qué le tengo tanto miedo? ¿Qué va a cambiar realmente en mi vida? ¿Qué tal si consideramos al dragón un aliado en vez de un enemigo?

 

Aceptar que soy gay

 

Por un momento, imagina que ese dragón que en un principio nos repugnó o nos pareció una atrocidad, es ahora un hermoso ejemplar de animal exótico que está unido a ti de por vida y que puede pasar volando a tu lado del abismo. Ahora en lugar de luchar, te subes a su lomo y regresas a tu lugar de origen con él. Ya no te duele la muñeca por llevar la cadena, prácticamente ni la notas, porque no hay forcejeo, él te acompaña de buen agrado a todas partes.

Al igual que la homosexualidad es invisible, este dragón un reptil camaleónico que se oculta a la vista, pero en algunos momentos se deja ver. Es en esas ocasiones puede que algunos te rechacen porque el dragón les da miedo, temen que les queme con una ráfaga de fuego de la pasión sexual, a otros sin embargo les encantará tu dragón y pensarán que te hace diferente a la mayoría, pero que no hay nada malo en él.

¿Qué tal si buscases a otra persona que también lleve como compañero a un dragón? Él o ella no se va a horrorizar por tu enorme compañero, es más, posiblemente sea ese el motivo por el cual quiera compartir sus sentimientos contigo.

 

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¿Hay algún cambio en el estilo de vida por aceptar que se es gay?

 

¡NO!

Sigues siendo la misma persona, tu personalidad no cambia nada, ni tus hobbies, ni tu forma de vestir, ni tu cuerpo, sigues siendo la misma persona de siempre, con la diferencia que ahora tienes como aliados a tus propios sentimientos.

Si alguien te rechaza por ser gay, lejos de enfadarte, puedes sentir gratitud por alejar de tu vida a esa persona tan arcaica y chapada a la antigua. Puede que esa persona también sea LGTB, pero le hubiese gustado tener la valentía de comprometerse con sus sentimientos, pero en lugar de eso prefiere atacar la libertad de otros. Ya que al carecer de libertad no ve con buenos ojos que los demás la tengan. Otros simplemente te pueden rechazar por miedo o ignorancia, aunque en cualquier caso, no te merecen.

Tú no elegiste ser gay, lo que si puedes elegir es ser feliz aceptando tus sentimientos, haciendo una vida plena con ellos y dar por finalizada la lucha interna.

Lo único que realmente cambiará en tu vida es el tipo de pareja que buscarás o el modelo de familia que puedes constituir. Pero las funciones que cumplen en tu vida son las mismas que si fueses heterosexual.

¿Qué tal si te das la oportunidad de conocer a alguien que te guste? ¿Qué tal si formáis una amistad? ¿Y si decidís dar un paso más para tener una relación? ¿Qué tiene de malos si mantienes relaciones sexuales con esa persona? Date la oportunidad de experimentar con plenitud tus sentimientos y tu sexualidad, comparte esta parte de ti con otra persona. Disfrutad de la compañía, de la amistad, de compartir vuestros sentimientos y vuestros cuerpos.

 

¿Cómo puedo aceptar que soy gay?

 

La vida es corta, pero intensa, hay muchas cosas por hacer, muchas metas por alcanzar y muchos caminos para ser más feliz. Para que desperdiciarla con una lucha interna que no trae nada productivo.

Existen una serie de valores personales que todas las personas tenemos y que según nuestras inclinaciones naturales, sentimos más atracción por unos u otros. En cualquier caso, son una fuente interminable de recompensa para nuestra motivación personal, porque dan sentido a nuestras vidas. Estos son los valores de las personas y su significado:

 

  • Relaciones familiares: Tener apoyo, afecto y respeto con la familia de origen.
  • Relación de pareja: Establecer un vínculo afectivo estable con alguien.
  • Ser padre/madre: Formar una famil ia mediante reproducción, gestación o adopción.
  • Amistades o vida social: Tener relaciones sociales duraderas con gente de confianza.
  • Carrera/empleo: Desarrollarte profesionalmente y progresar en el empleo.
  • Educación/desarrollo/crecimiento personal: Seguir formándote y adquiriendo conocimientos.
  • Esparcimiento/diversión: Hobbies y actividades de placer en tiempo libre.
  • Espiritualidad: No necesariamente tiene que estar relacionado con la religión; puede ser la búsqueda del sentido de la vida, la comunicación con la naturaleza o formar parte de un grupo organizado con unión.
  • Vida en comunidad: Hacer obras pro-sociales. Formar parte de asociaciones que ayuden al desarrollo social de las personas con necesidades.
  • Salud/cuidado físico: Mantenimiento del bienestar psico-físico. Hacer actividades saludables y tener buenos hábitos de vida.
  • Medio ambiente: Cuidar la naturaleza y preservar la sostenibilidad del planeta.
  • Arte o belleza: Practicar actividades como la música, la literatura, pintura o cualquier forma de belleza.

 

Sigue tu corazón, son tus inclinaciones naturales las que te guiarán hacia qué valores encaminar tu vida, con tu dragón, por supuesto. Se les llama así porque te atraen de manera natural, sin tener que forzarlo pues tienen un valor intrínseco en sí mimos. Hacen que la vida sea más saludable.

En tu mano está lo que quieres hacer con tu vida aceptando tu homosexualidad y dejando de luchar contra ella. Llevado a los valores:

¿Qué tal compartir tus sentimientos con tu familia? ¿Y tener una relación estable con un/a chico/a majo/a? ¿Quieres ser padre/madre y formar una familia homoparental? ¿Cómo llevarías ser sincero/a con tus amistades y contarles que eres gay? ¿Te gustaría mejorar en tu profesión? ¿O preferirías estudiar una carrera? ¿Dedicas suficiente tiempo a tus hobbies? ¿Por qué no buscar el sentido de la vida a través de la trascendencia? ¿Te animas a asociarte con gente como tú y luchar por la igualdad de derechos LGTBIQ+? ¿Qué tal un poco de ejercicio, descanso y comida sana? ¿Te animas a mantener la sostenibilidad del planeta? ¿Te apetece ir al cine con tu chico/a?

Como puedes ver, hay muchas cosas por hacer en la vida, siendo gay o siendo hetero. ¿Para qué desperdiciar la oportunidad de luchar por todo esto siendo honesto/a o íntegro/a contigo mismo/a?

Recuerda: Ser gay no es una vergüenza, lo que es odioso, es rechazar a una persona por tener sentimientos distintos a la mayoría.

Si sientes que te boicoteas y rechazas en tu condición podemos ayudarte. Un psicólogo gay especialista en psicología LGBT te acompañará durante este proceso de autodescubrimiento, ¿te animas a iniciar terapia LGTB y empezar a quererte?, ¿vas a esperar a mañana?, sé libre y empieza a volar desde hoy.

 

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