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¿Viajar para ser más feliz?: Conclusiones del viaje de Estefanía

¿Sirve viajar para ser más feliz?
Viajar para vivir. 
 
 
Para aquellos que han viajado mucho y para los que no. Para los que se atreven con todo y para los que todavía no tanto. Viajar te ayuda a ser más feliz, a superar barreras y a sentirte mejor contigo mismo, sobre todo si estás pasando por un momento de tristeza, depresión o ansiedad. Puede que lo que necesites sea airearte un poco salir fuera de tus fronteras, además de consultar con una psicologa online que te oriente y ayude a averiguar cómo encauzar tu vida. ¿Por qué no? Acudir a terapia online y viajar son dos de las mejores cosas que puedes hacer en la vida. La terapia online por chat te acompañara durante el viaje, la psicólogía online estará siempre al otro lado para guiarte.
 
Para mí una de las experiencias más gratificantes que hay en la vida es viajar. Gracias a eso he conocido a personas maravillosas de todo el mundo, puedo practicar mi inglés, probar nuevos sabores y visitar lugares maravillosos. Pero lo mejor de todo es desconectar de la rutina.
 
Recuerdo mi primer viaje fuera de Europa. Visité Myanmar durante un mes y estaba muy emocionada. Transportaba una mochila de 60 litros de aquí para allá, buscando cualquier hostel donde asentarme. Iba cargada de cosas “por si a caso” y terminé el viaje cansada de llevar conmigo tanto peso. Más que por la incomodidad y el dolor de espalda, sentía que me sobraban cosas y que la mitad de las que contenía esa mochila no las necesitaba. Sin embargo, aprendí una buena lección para las siguientes aventuras. Me compré una mochila de 30 litros y me prometí no llevarme nada que no cupiera. Seleccioné únicamente lo imprescindible e Incluso me sobró espacio. Con esto quiero decir que, aunque suene a cliché, no necesitamos tanto para vivir. Si podemos pasarnos meses con un par de mudas de ropa y un neceser, ¿por qué acumulamos tantas cosas si nuestra vida cabe en 30 litros? En definitiva, me di cuenta de que era muy feliz viajando con tan poco y que me permitía conectar mejor conmigo misma..
 
Sin lugar a dudas, viajar es la mejor manera de conocerse a uno mismo. Exponerte a un idioma diferente, conocer personas que pertenecen a otra cultura y estar inmerso en situaciones que nunca has vivido puede ser muy estimulante. Cuando hablamos de viajar nos imaginamos lugares recónditos pero realmente no es necesario que viajes muy lejos para desconectar y experimentar cambios en ti. El simple hecho de salir de casa te dará la oportunidad de vivir cosas totalmente sorprendentes.
 
 
Viajar te hace más feliz que comprar cosas materiales
El cómo ser feliz no reside en los bienes materiales que poseemos, sino en todo lo contrario, la clave está en los recuerdos almacenados, al menos a largo plazo. Es la conclusión de un estudio de la Universidad Estatal de San Francisco. Los investigadores compararon la gratificación de viajar con la de comprar cosas: “Las cosas nuevas son emocionantes al principio, pero luego nos adaptamos a ellas”. No es que llame a la lucha contra el consumo: “Se pueden recompensar dos semanas difíciles con un traje nuevo y una noche de fiesta, pero nuestras mayores inversiones deben ir hacia experiencias que crean recuerdos para toda la vida”. Más claro, agua.

No a todas las personas nos hacen felices las mismas cosas. Es posible que comprarte un sofá nuevo comodísimo te haga muy feliz pero salir de él para vivir experiencias, creéme que será aún mejor. 



Experimentar cosas que nunca has probado
La mayoría de personas tendemos a movernos en piloto automático, por incercia. Haciendo las cosas “porque hay que hacerlas”. Estudiamos una carrera que tenga salidas porque es la única manera de encontrar un trabajo estable, luego nos matriculamos en un máster para especializarnos y conseguir un empleo mejor remunerado. Ese trabajo estable nos permite comprar una vivienda, tres tener hijos, dos perro y casarnos. Vivimos toda la semana esperando a que llegue el viernes, el año esperando a que llegue el verano y la vida entera buscando la felicidad. Incluso muchas veces esto provoca que padezcamos el síndrome del domingo. Ojo, todo esto está muy bien si es lo que tú quieres, pero es cierto que es fácil dejarse llevar por la corriente y no cuestionarnos si es la vida que queremos y en un momento dado concluir que "mi vida no tiene sentido". Porque como he dicho anteriormente, no a todas las personas nos hace feliz lo mismo.

Una de las maneras para encontrar la felicidad es experimentar y probar cosas nuevas mientras estás de viaje (o en casa), como apuntarte a baile, a un curso de cocina india, hacer un voluntariado con niños o animales, comprar un instrumento y aprender a tocarlo, hacer parapente, rafting, lo que sea. Cosas nuevas que te hagan vibrar y que te permitan descubrir que sabes hacer más cosas de las que crees. 


Al hacer esto quizás descubras que tienes un don especial con la cocina, a veces no sabemos qué es lo que nos gusta. O puede que se despierte en ti un amor por los animales que hasta ese momento desconocías y te apetezca colaborar profesionalmente con alguna asociación animalista. Puede que descubras que eres bueno para la música y decidas empezar a tomar clases en serio. Quien sabe, hay tantas cosas de nosotros mismos que no sabemos y que nadie descubrirá por nosotros que conviene ponerse manos a la obra.

 
Relacionarte con los demás
En cada uno de mis viajes, ya hayan sido de varias semanas o de unos pocos días, he conocido a personas que me han inspirado de alguna manera. En este último viaje, India, conocí a dos chicas locales que viajaban solas. Ambas maravillosas. Tuve la oportunidad de hacer deportes de aventura con una de ellas y la experiencia fue muy gratificante. Con algunas de estas personas he compartido varios días de viaje. Con otras sólo unos minutos de conversación en cualquier café. Pero todas ellas, en mayor o menor medida, han ejercido un impacto positivo en mi vida. La probabilidad de volver a encontrarte con ellos es remota. Aparecen y desaparecen de tu vida sin darte cuenta, pero no sin antes haber dejado su huella en ti, ya sea inspirándote a través de su historia o motivándote a hacer eso que tanto tiempo llevas deseando.

Tanto si eres una persona tímida como si tienes ansiedad social o fobia social, viajar puede ser una gran oportunidad para relacionarte con otros viajeros. Lo más probable es que no vuelvas a ver a esas personas con las que entablas conversación de ¿unos minutos?, por lo que puedes sentirte libre y ser tu mismo. Da igual si no dominas el inglés o el idioma que hable tu interlocutor, es tu momento para practicar y obtener información valiosa sobre la ciudad a la que acabas de llegar. La timidez también se cura viajando. 

Es posible que si tienes complejo de inferioridad y/o tienes baja autoestima, te cueste pensar que serás capaz de desenvolverte en estas situaciones sociales porque tiendes a compararte con los demás y sentirte pequeño. Conocer a gente de todos los lados del mundo puede darte una perspectiva muy distinta de cómo eres, descubrir aspectos de ti que desconocías y darte cuenta de que nadie es perfecto.

 

Pasar tiempo en soledad
Ya sea que viajes solo o con más gente, buscar momentos de soledad allá donde vayas te ayudará a conectar contigo mismo. Viajar es, hasta el momento, la mejor forma que he encontrado para mantenerme en constante crecimiento. Es Ideal para aquellos momentos en los que te sientes estancado, saturado y que no sabes muy bien por donde tirar. Tanto si acabas de salir de una relación de pareja como si necesitas encontrar lo que te gusta, viajar te aportará otra perspectiva de las cosas y te ayudará a encontrar el camino a tu felicidad. “No soy feliz y no sé porqué” es una frase que nos dicen muchas personas que llegan a nuestra consulta psicológica online y, si bien es cierto que viajar no lo cura todo, ayuda y mucho.
 
A veces viajamos huyendo de algo, es cierto. No podemos huir de los problemas eternamente porque nos seguirán allá donde vayamos pero a veces huir durante un tiempo puede tener un impacto positivo en nosotros porque puede ayudarnos a encontrar mejores soluciones. Viajar como terapia psicológica es una buena opción.
 
 
El temido momento de volver a la rutina
Volver a la rutina después de viajar es lo más duro y es cuando aparece el síndrome post-vacacional, el cual se caracteriza por un conjunto de síntomas parecidos a una depresión.
 
Es momento de reflexionar, después de haber superado el jet-lag, cómo te has sentido durante el viaje, qué cosas te han hecho feliz, cuáles no te gustaría volver a vivir, qué cambios puedes hacer en tu vida para que valga la pena, quién eres y quién no eres. 
 
Recomendación de una psicologa online: si te encuentras en un momento raro, en el que te sientes estancado y no te atreves a dar ningún paso por miedo al rechazo, indecisión, etc pide ayuda psicológica a través de la terapia online por chat y habla con una de nuestras psicólogas online.
 
 
Foto: Estafanía Amengual, psicóloga y subdirectora de la plataforma ;-)
 

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