Viajar como terapia psicológica

Viajar como terapia psicológica.
Ventajas de salir de la rutina.
 
Dicen que un viaje se vive tres veces: cuando lo planificas, cuando estás viajando y cuando lo recuerdas. ¿Cuándo fue la última vez que hiciste las maletas y saliste a ver mundo? No es necesario que te vayas muy lejos, ni que te gastes mucho dinero. Incluso si tienes poco tiempo, puedes irte cerca de tu cuidad, al campo o al mar. Sea cual sea el destino, el simple hecho de cambiar de aires y de rutina no puede tener más que beneficios para tu salud mental. Eso sí, cuanto más lejos esté el destino y más tiempo pases allí, ¡mucho mejor!
 
 
Beneficios de viajar (solo/a o acompañado/a)
 
-Abre tu mente. Viajar amplía la visión que tienes del mundo, sobre todo si viajas fuera de tu país. Conocer nuevos países y culturas te vuelve más flexible y empático/a porque te permite ver las necesidades de otras personas, su forma de pensar, sus costumbres y su historia. Además de esto, te estarás en situaciones que tienes que resolver tomando decisiones como por ejemplo, hablar con personas que no entienden tu idioma, perderte en las calles, qué ruta tomar… Todas ellas abren tu mente y potencian tu capacidad de resolución.
 
-Potencia tus habilidades sociales. Viajar te “obliga” a socializar, siempre que quieras, claro, pero es la oportunidad perfecta para conocer gente: personas con historias que contar, liberadas del estrés de la obligaciones diarias y con un mundo por descubrir. Si optas por viajar a la ciudad, siempre puedes buscar por internet si hacen visitas guiadas. Es una buena manera de estar en contacto con otras personas que viajan, sobre todo si viajas solo/a y quieres conocer gente por el camino. Si te cuesta relacionarte o no sabes cómo comenzar una conversación con otro viajero/a, no pasa nada, un simple: ¿cuánto llevas en esta ciudad? Es suficiente, después la conversación sale sola. ¡Te lo prometo! Incluso puede que continuéis el viaje juntos/as o que te llame cuando visite tu ciudad.
 
-Desmonta mitos infundados. Viajar a otros países te ayuda a desmitificar algunas cosas que creías y a romper estereotipos que nos hemos formado inconscientemente. Nada mejor que la confrontación con la realidad para darte cuenta de que los estereotipos o creencias que tenemos no definen a todas las personas que forman un país. De hecho, se suele decir que viajar cura el racismo. ¡Y es totalmente cierto!
 
-Alivia el estrés. Cuando viajas, resulta más fácil centrarte en el presente y disfrutar de todas aquellas cosas que no sueles vivir en tu día a día. Cuando estás de vacaciones, no tienes más obligaciones que disfrutar de la belleza que te rodea y empaparte de ella, pasar tiempo con tus seres queridos o con personas que has conocido por el camino, pasar tiempo solo/a, apuntarte a alguna actividad local si vas a pasar mucho tiempo en un mismo lugar como por ejemplo, un curso de cocina típica del país que visitas. Ya verás que viajar te ayudará a rebajar los niveles de ansiedad.
 
-Aumenta tu autoestima. Cuando viajas por el mundo, en cierta manera también viajas a tu interior. Te ayuda a tomar perspectiva de las cosas, de quién eres, de lo que quieres en la vida, de lo que necesitas y de lo que no necesitas. De tus límites, deseos, inquietudes, de lo que te hace feliz, de tus puntos fuertes y puntos débiles. De hacia donde quieres ir, si estás en el lugar correcto. Viajando encontrarás respuestas que te ayudarán a conocerte mejor y a aumentar la autoestima.
 
-Eres más feliz. Alejarte del contexto diario y sumergirte en uno nuevo es maravilloso. Te alejas de las obligaciones y el tiempo va destinado exclusivamente al ocio, al placer. ¿Hay algo mejor que esto? Cuando te dedicas solamente a cuidarte y mimarte, las preocupaciones se olvidan más fácilmente.
 
 
Supongo que los beneficios de viajar te han convencido y ya estás preparando la maleta. Aquí van algunos consejos:
 
 -Elige el destino según el tiempo que tengas para tus vacaciones. ¿Tienes dos semanas, un mes o incluso más? Opta por irte a otro país o…¡a otro continente! Si tienes poquitos días, no pasa nada, Se pueden hacer muchas cosas sin irse muy lejos. Lo importante es desconectar.
 
-Si no conoces a nadie que tenga unas semanas libres pero te apetece hacer algo, ¿por qué no te lanzas solo/a a la aventura? Una vez allí, puedes apuntarte a actividades para entretenerte y conocer gente. ¿Qué es lo que te está frenando?, ¿El miedo a relacionarte?, ¿El sentirse solo/a durante el camino?, ¿Estar lejos de casa?
 
-Si tu economía no está a tu favor, puedes empezar a hacer una pequeña hucha a lo largo del año. Hazte un presupuesto orientativo y fija una cuantía fija mensual que deberás ahorrar. Cuando lleguen tus vacaciones lo agradecerás.
 
A veces, las barreras que construimos a nuestro alrededor nos impiden lanzarnos a hacer cosas que realmente nos gustaría a hacer, el miedo nos paraliza. Si necesitas derribar esos muros, ponte en contacto con un psicólogo online de nuestra plataforma haciendo nuestro test psicológico online gratis. Nos pondremos en contacto contigo para charlar. ¡Anímate a probar nuestra terapia online!
 

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